Barba Roja

Cosas de un pelirrojo.

Mes: julio, 2013

Cumpleaños

How old would you be if you didn’t know how old you are?

— Satchel Paige.

El hecho de que celebrar los cumpleaños sea algo mainstream no sugiere de manera indubitable que no deba hacerse. Dentro de las pocas costumbres religiosas que me agradan, sin duda esta me encanta. La existencia no es tan solo un sustantivo de 5 vocales y 5 consonantes, es una oportunidad trascendental para ese espermatozoide que atraviesa la membrana celular del óvulo, que con prosperidad después de varias semanas es finalmente dado a luz. Sin importar el ambiente en el que se nazca, las condiciones, las consecuencias o las razones, toda nueva vida es bienvenida.

Cada manifestación de festejo por el cumpleaños de alguien, dejando a un lado los sentimientos consumistas, si conlleva a la felicidad es realmente un acto de merecida conmemoración. Los detalles que se otorgan, ya sean intangibles o materiales, si son entregados con una sonrisa sincera al destinatario, seguramente traerán como efecto el regocijo que genera sensaciones más que gratas en los que participen de aquel evento. Lo que realmente importa es la intención, como dice Séneca.

Todos los cumpleaños graban un recuerdo en nuestra memoria, sean nostálgicos, radiantes, tristes, en general son emociones heterogéneas recordadas como se hace con las anécdotas. El día de cumpleaños es esperado con ansias en la niñez, con placer en la juventud, con sensatez en la adultez y añoranza en la senectud. Es un día que a pesar de las circunstancias tiene su propio significado. Es un año más de vida.

Sin pensar en las interpretaciones poco convencionales sobre el cumpleaños, creo en la esencia de esta fecha. Estamos colocando un nuevo peldaño en la escalera de la vida. Se necesita un entusiasmo suficiente para ponerlos cada vez de manera más estable, disfrutando el mejor regalo que se nos ha hado: vivir.

AM.

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Con alma de viejo

El título de este escrito habla por sí solo y ciertamente es la mejor manera en la que puedo resumir mi experiencia diaria viviendo.

Odiando ser existencialista y encantado de ser reflexivo, me veo antojado de contar un poquito de mí, algo más íntimo. Para comenzar, por ejemplo, me llamo Andrés Mauricio. Ginger (pelirrojo) de nacimiento, instruído con garantías maternas y aunque con menos frecuencia pero no de menor calidad, con tertulia paterna. Dicen las lenguas ilustradas (profesores) que soy un buen alumno, mientras que las malas bocas sacian con la inconsciencia el paladar, acotando que soy engreído, jactancioso, y se puede seguir con adjetivos sinónimos del primero.

Si bien no hay manera no subjetiva de describirse, dejo a los demás la crítica constructiva -y destructiva- de las acciones que son desarrolladas con mi personalidad, sin embargo, no les doy el super poder de valorarme de manera determinante. Aunque probablemente nadie conozca más de nosotros que nuestro ego, leyéndose como el concepto de yo, (no menciono a Dios para abarcar a más comunidad) ni nosotros mismos llegaríamos a realizar una introspección tan eficiente como para dar cuenta exacta de quiénes somos. Pero sin duda, individualmente nuestras voces pueden retratar la pintura de nuestra conciencia, también individualmente.

Retomando el hecho de la cavilación sobre cómo me siento:

Presiento indudablemente que terminaré en un círculo exclusivo de veteranos lectores que en el alba salen a hacer ejercicio en algún paisaje al aire libre, quizás muy boscoso; en el crepúsculo vespertino nos sentaremos en un salón a escuchar música clásica para que después contemos nuestras experiencias de vida en una cena amena, y a continuación dormitar o pernoctar con sueño de viejo, dependiendo. Todo eso si antes no me suicido.

Intuyo la época de jubilación de esa manera y no de otra, pues seguramente ya he hecho las suficientes cosas que en este preciso momento anhelo con fervor jovial.

Hoy por hoy las personas se jactan de autodenominarse diferentes, con lucidez predican que cambiarán el mundo. Suena bastante interesante aunque sea clichesudísimo (esa palabra no existe); antes que nada requiere de práctica. Mi pasión por la exposición de mi pensamiento en letras (escribir) se desató vertiginosamente, al tiempo que mi amor por la lectura se convirtió en algo muy sincero y fundamentado en la actitud subversiva y necesaria de producir mi propia filosofía, porque me parece muchísimo más atractivo generar un pensamiento personal que seguir las actividades comunes de las masas.

Ha sido todo un esfuerzo declararme trascendental (antónimo de superficial) debido a que es menester ver con los ojos del alma y no con los de la cara. Significa dejar a un lado toda apariencia que es percibida bajo la congregación de sensaciones del pasado que oscurecen las del presente. Es la capacidad de no impactarse o juzgar at first sight y mejor concluir con un dictamen en base de aquello intangible. A mí me parece poco efectivo guiarse por lo que se denomina estéticamente simétrico para formar una relación, un vínculo interpersonal, sea una amistad o algo amoroso (de pareja). A grandes rasgos las comunidades están obsesionadas por el “qué dirán” que conlleva a preocupaciones tan banales como la vanidad, la concupiscencia, la envidia, la exclusión social, la condescendencia, el arribismo, la etiqueta, entre otros comportamientos humanos.

Sé que de manera aleatoria a las personas nos urge construir un manifiesto, y mi vida es un constante devenir filosófico. Estoy convencido de que en mi entorno familiar nadie podría entenderme, mi círculo de amigos cercanos casi es inexistente y es por eso que yo le hablo a la audiencia en general: ustedes. A expensas de todas las descripciones que hagan de mí, lo que verdaderamente me representa es mi estado reflexivo, el que demuestro cuando escribo.

Es como si mi alma le doliera hace años la actitud de la sociedad, como si fuera senil, pero a pesar de eso desconoce su fecha de caducidad: el alma es eterna. Grita en el anochecer la guerra que ha vivido y ya no le importa lo que digan los demás, pero espera diariamente un cambio. Yo ya he aportado al mundo en ese acto de cambiar, simplemente pensando diferente.

AM.

De nuevo

Me cambié.

Agradezco mucho a las personas que leían los ensayos, relatos, diálogos y otras formas de escritos en mi blog de blogger (invención de Google). Más de 18.800 visitas desde que comencé a publicar algunas cosas académicas que finalmente se fueron convirtiendo en productos más subjetivos, más míos. Mi pasión hace unos años no era escribir, ni tampoco alguna clase de hobby, de hecho no tenía consciencia de mi habilidad para redactar. Lo digo de esa manera porque ha medida que he sacado aportes argumentativos o literarios, varias personas -conocidos, familiares y extraños- se han involucrado y me han hecho saber que tengo esa capacidad.

Ahora bien, y como tema central de este post comentaré respecto al cambio de alojamiento. Si bien utilizaba antes la herramienta blogger, donde aparecen algo más de 30 entradas, desde hace unas semanas -aunque ya me había ocurrido anteriormente- me ha molestado bastante las fallas (bugs) en la visualización de la plantilla que he diseñado en el blog. Me parece de lo más tedioso que uno quiera presentar algo organizado, bonito e intuitivo para permitir la navegación de los lectores, y de manera aleatoria, se presenta algo erróneo, incompleto y sencillamente un alboroto. Siendo análogos con un caso profesional: simplemente me comparo con el artista cuando su obra es embardunada con hollín. A lo mejor les ha sucedido con algún trabajo estético e incluso con una carta. Té-tri-co.

Por tanto y aprovechando el cambio, conociendo previamente wordpress, nunca había probado construir algo en esta plataforma. Hoy empecé a descubrir los features y me agradaron en una forma curiosa. Acogiendo a la complicidad como una fiel compañera, quiero disfrutar de la transición y hacer cosas nuevas. Lo que está en blogger se queda allá y puede seguir siendo leído, es una etapa que refleja peculiarmente mi pensamiento. Sin embargo, como me fascina reinventarme, este es sin duda el mejor momento de hacerlo. Vienen proyectos nuevos, frescos e híbridos para la audiencia de siempre y para nuevos espectadores. Terminando con una frase simple les dejo:

El cambio en todas las cosas es dulce.

— Aristóteles.

AM.