Barba Roja

Cosas de un pelirrojo.

Mes: agosto, 2013

País de doble moral

Parece que a este nuestro pueblo, al igual del personaje de Poe, lo ha invadido la irremediable cobardía de no abrir los ojos, no tanto por esquivar la visión de horribles cosas cuanto por el fundado temor de no ver nada.

— Jorge Eliécer Gaitán.

La inconformidad no mata la desidia ni las condolencias la pena. El título del país más feliz del mundo no podría ganárselo ni atribuirse a una actitud diferente a la de nuestra nación duofacética. No se trata de convertirse en un mártir, ni mucho menos de ocultar la verdad con un chiste, con algo que nos haga borrar momentáneamente las cicatrices de dolor que cargamos a nuestras espaldas por el peso del desconsuelo. Esa es la disposición frente al crimen y la injusticia. Realmente somos un país muy triste.

Cuando se agrupan vociferan en coros la impugnación pero individualmente enmudecen subyugados. Resulta que ahora cualquier persona indignada ante la realidad irascible se tilda de ‘mamerto’. No sé que pensar de una comunidad que sabe más de divas internacionales que de la Constitución de su propio país, o que conoce más de los programas de telerrealidad que de la sustantividad de Colombia.

Todo acá son hechos hipócritas. Porque les duele la pobreza pero miran mal a los indigentes; porque fían lo del desayuno pero compran al por mayor las cervezas; porque toleran en público pero irrespetan musitando; porque prefieren un hijo ladrón que homosexual; porque se jactan del orgullo colombiano pero visten camisetas de España, pantalones de Italia y zapatos norteamericanos; porque ven que están robando a alguien pero lo pasan por alto; porque no quieren violencia pero amedrantan a sus hijos; porque saben pero no hacen.

Es así como no me sorprende que el Gobierno sea desaforado, que actúe engañando, que sea mojigato, ¿por qué debería ejercer de otra manera? Si es un claro reflejo de la personalidad de la mayoría de la sociedad colombiana. Por los siglos de los siglos será esta funesta historia, porque aunque el pueblo sea superior a sus dirigentes, el pueblo tiene doble moral.

AM.

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Lo que ella esperaba

R.

Fue en una tarde sabatina. Las telas vaporosas de su atuendo la hacían ver aun más delicada, más afectiva y sensible. Sus pómulos azafrán exhibían una liviana franqueza y sus finos labios rosados reflejaban una afable mujer. Alejada de la incomprensión de su familia, la hipocresía de sus amistades y el desengaño de sus amores, ha vivido sola y soltera por mucho tiempo, dedicando su tiempo a sus amantes, los libros; sus sueños a su confidente, la almohada. Decidió asistir a una obra teatral ordinaria. Se ubicó en el medio del salón, le gustaba mantenerse en término gris, entre la expectativa y la frustración. En el clímax de la historia su nariz se volvió su aliada -quizás su enemiga- al advertir la fragancia masculina que estaba junto a su silla. La mágica mezcla de olores le sugirió observar al caballero que disfrutaba con la escena elaborada. No le impresionaba la manera en la que lucía, solamente su aroma, parecía transportarla a un estado de sosiego que le encantó. Eventualmente se intercambiaron miradas ávidas y traviesas que ejercieron un nivel de confianza. Entre el drama y emoción de falsos disparos producidos por los personajes, Rida apretaba con lozanía y arbitrio el brazo del hombre. Ambos complacidos.

Ella esperaba algún avance en la interacción con el hombre, pero al finalizar la obra Donat se marchó sin apremio. Para Rida fueron minutos de emotividad, esparcimiento y sonrojo, se sintió consumada ante la breve ocasión. A pesar de que fue una aparición súbita, sus sentidos de mujer fueron totalmente deleitados por aquel caballero. Si bien ella no anticipaba su retirada igualmente repentina, deseó profundamente ver de nuevo a Donat; sin embargo, acostumbrada a la desesperanza y la falta de iniciativas, dejó de pensar en él y en los recuerdos fatídicos para sonreír de nuevo en la realidad hermética, acompañada por sus amigos inmortales: su almohada y sus libros.

AM.

Manifiesto del desencanto

Solía compartirle todo.
Las mañanas, las sonrisas, la alegría, la incertidumbre, las tardes, las dudas, los miedos, el ánimo, los sueños, la satisfacción, las noches, el placer, el amor.
Me enriquecía verle, porque reía de manera inagotable, tenía una sensación de comodidad que llevaba a una hiperestesia que me encantaba. Mis expresiones faciales me delataban en cada cita. Sin embargo, fue otra intención infructuosa.

Siempre he pensando en que se debe prescindir del resto del mundo porque
sin duda Shakespeare tiene la absoluta razón cuando dice que “la expectativa es la raíz de todos los dolores del corazón“. Ante cada intento de relación he dado siempre sentimientos sin racionarlos, sin terror, sin desconfianza. Pero las leyes de reciprocidad no parecieron incluirse en mi creencia del karma.

Imbécil enamoradizo.
Seguramente en mi vida pasada habitaba en una tierra de cursilería y romanticismo. De afecto entregado sin condiciones. De compromiso. Este es el nuevo mundo en el que debo vivir, lleno de falsas esperanzas, infidelidad, vanidad; nada filosófico. Las tentaciones se encuentran en cada esquina, las promesas son desvaloradas por el acto de romperlas, porque son usadas perfectamente para quebrar corazones, para ilusionar a una sociedad que vive soñando.

He muerto muchas veces.
La acumulación de decepciones hacen que mueras. Dejas de vivir por un tiempo cada vez que mentalmente caes al suelo desde un cielo al que llegaste con anhelos. En la guerra y en el amor no todo debería valerse, porque el libre albedrío en ambos temas es idénticamente destructivo.

Lágrimas, nudos de garganta, ira, desencanto. Las fantasías son terribles complacientes porque después de un tiempo tienes que regresar a la realidad.
Y la realidad es detestable, pero vivimos en ella, es una hermana con la que
hay convivir, es venenosa, sanadora, peligrosa.

Pero detrás de la angustia, de la ganas de renunciar a todo, bajo el manto del desaliento, hay una sonrisa de un alma desgastada que espera fulgurar en
una dolorida penumbra. Yo sigo esperanzado.

AM.

Cómo hacer amigos

The bird a nest, the spider a web, man friendship.

— William Blake.

Cómo tener un amigo
Generar una amistad es una tarea aparentemente sencilla; siempre se necesita de dos individuos socialmente normales. Por alguna extraña razón es una actividad que requiere intercambio de información personal, por ejemplo, el nombre, eso se conoce como presentarse. Las conversaciones pueden alternarse entre comparar gustos (musicales, audiovisuales, sexuales, y otros que terminen en -les) o contarse anécdotas, esta última opción debe incluir narración de situaciones espontáneamente graciosas para que los partícipes no caigan en un terrible y escalofriante silencio incómodo. Es importante frecuentar salidas con la persona en cuestión, de lo contrario el nivel de amistad empezará a disminuir tal y como ocurre en el popular juego The Sims. Así mismo, entre mayor sea el nivel, se permitirá otro tipo de acciones en par como son los abrazos. Es importante tener en cuenta que si usted llega a hacer uso del verbo “coquetear” las posibles respuestas del otro ser humano sean:

  1. Sumar puntos negativos lo cual probablemente lleve a un periodo en el que no se hablarán debido a la emoción que causa ese tipo de decisiones. En inglés se denomina Friend zone y va acompañada de pláticas reflexivas y una que otra expresión parecida a “te quiero como un amigo”, “no eres mi tipo”. Son frases de cariño, así que no se preocupe.
  2. Si la forma de contestar del individuo es en cambio una actitud optimista, junto con sonrisas y miraditas: intranquilícese. Tiene que ser cauteloso con los procedimientos venideros, se explicarán a continuación.

Qué hacer si su amigo(a) responde según el inciso 2
Antes que nada recuerde solamente proceder si la otra persona corresponde a sus acciones de coqueteo, y si esas respuestas le generan una sensación peculiar en la mente, las entrañas y las expresiones de la cara (sonrisas inexplicablemente bobas). Teniendo en cuenta eso, es primordial no olvidarse que la base de todo siempre ha sido la amistad, así que no descuide esos lazos afectivos. Ahora bien, fomente el vínculo amoroso compartiendo actividades más íntimas. Como se supone que ya se conocen bien -en caso contrario siga intentando con el subtítulo primero- deben compartir ocupaciones mundanas, las más conocidas son comer, ver películas, caminar, ir a conciertos, bailar, y en general divertirse. No hay un límite en las salidas siempre y cuando ambos las disfruten.

Contraindicaciones
Los efectos que se han observado en la mayoría de los casos son:

  • Celos;
  • preocupación fuera de lo normal por el sujeto;
  • felicidad súbita aparentemente sin razón;
  • desorden en su cronograma;
  • cursilería;
  • idiotez, entre otras.

Nos besamos
Si por diversos factores el/la personaje y usted se besan es quizás porque además de ser amigos: se gustan. Ese acto inconcebible requiere otro clase de medidas que serán expuestas en otra ocasión. Por el momento mantenga la calma. Bésense de nuevo.

AM.