Tedio

Teens think listening to music helps them concentrate. It doesn’t. It relieves them of the boredom that concentration on homework induces.
— Marilyn vos Savant (World’s highest IQ).

Una mezcla entre bajas cantidades de interés, una estrecha relación con la languidez, el hecho de estar expuesto a un frígido clima que predispone a la hipocresía: mía, suya, de ustedes, de nosotros. Pero el propósito de este manifiesto no es levantar acusaciones ni reproducir un intento de cultura urbana subersiva. No. Pero me propongo elaborar la última carta con ínfulas de desmotivación y tinta muerta.

Existen búsquedas incesantes, desgastantes y desorientadas. Más que nada desorientadas. Uno no puede apuntarle a las peras que nunca entregará el olmo. Cuando la intesidad de la pasión es rodeada por una neblina insípida, el calor se espanta. Las metas se alejan. El ánimo huye. La perspectiva se deprime. Los anhelos decaen. Los colores pierden su brillo.

Tengo dos miedos. El primero de ellos caminar. Porque las calles oscuras son inseguras incluso enfrente del hogar. Y porque a veces uno camina en compañía pero solo, ¿sí me entiende?

***

El escándalo de mi silencio ensordece la melodía. La locura de mi lógica derrama sobras de cordura. La estabilidad de lo variable me asusta. La insatisfacción de los logros me angustia. Prefiero desvelarme aferrado a mis sueños, que dormir sin ellos.

***

El otro miedo es el de enloquecer en la pasividad del tedio, por ausencia de espontaneidad y por exceso de certeza. El rol de espectador no nació conmigo, pero acá estoy, observando, esperando y acatando. Luego uno se convierte en el potencial marinero que no zarpó desde su zona de confort al mundo. No el real, ni ideal. Pero sí a un mundo en el que sonreír es un acto natural y no un mecanismo para engañarse a uno mismo.

Andrés Mauricio Bonilla E.