Barba Roja

Cosas de un pelirrojo.

Categoría: Pensamientos

Vicisitud

We are afraid to care too much, for fear that the other person does not care at all.

— Eleanor Roosevelt.

Pretérito trascendente. La magia de los comienzos espontáneos, impensados, fortuitos e imprevistos. La fortuna de lo diferente, del regocijo, de la aventura y la emoción. Las marcas. Lo especial, lo único, la felicidad, el interés, el tiempo, el perdón, el sacrificio, el cambio, el bien. La sensación de inagotable y benevolencia, la expresión con entereza y honestidad, la conexión imperiosa y la visión infinita.

De cuando la costumbre no es inapetente, anodina o corriente; en donde hay mutuas metas, se ciñen sueños y entrelucen entregas. Quien logra encender fuego en el mar, congelar las llamas, abrir la luz. Pero hay terremoto para temblores, tormenta para lloviznas, océano para gotas, sentimiento para placeres, eternidad para segundos. Qué lástima ser los segundos.

***

Uno va tejiendo con sus heridas el camino de la experiencia. Pero ese camino es interminable. Es posible escoger qué escribir, donde redactarlo y cuando corregirlo, pero no elegir quien lea contigo.

Andrés M. Bonilla Espinosa

Espontánea

You must plan to be spontaneous.

— David Hockney.

Planear, calcular, soñar. Los seres humanos en su libre albedrío formulan su vida sintonizando senderos intransigentes, férreos o dicotómicos. Ceñidos bajo planes herméticos, transitan psicorrígida y presurosamente en la línea que aparentemente les lleva al cumplimiento de sus objetivos. Pero el juego de la vida no es un azar de figuras geométricas perfectas; prevalecen las formas irregulares expresadas en contingencias defectuosas, contrarias y destructivas que transgreden, menoscaban o arruinan el acto de arribar a la meta.

¿Qué prima al momento de tomar una decisión, al llevar a cabo una acción? No es arriesgado declarar que la racionalidad es la propiedad por excelencia para establecer rotundamente las coordenadas de una travesía, en la que cada individuo toma el rol de almirante y construye preceptos, fundando hechos basados en la retrocausalidad: aguardando por la causa del efecto. A contramano, las personas disfrutan de su facultad para sobrevenir en el vicio de la ucronía -la reconstitución de la existencia pretérita-, siendo esta la consideración que permite secundar la expresión “todo tiempo pasado fue mejor”.

Es factible producir el indescifrable futuro, es viable reescribir los recuerdos del pasado, sin embargo, los sentimientos generados por la insatisfacción del deber incumplido, la tristeza a causa del anhelo truncado, el dolor por el reconocimiento de los errores, se convierten en arrugas corpulentas dentro del alma. La expectativa es la primera causa de la decepción; la acumulación de desilusiones proviene del accidente de intentar imponer la condición de inmutable a un elemento tan volátil como es el porvenir.

Ahora bien, es relevante que usualmente la razón y la intuición no asientan juicios ecuánimes: la primera quiere buscar la alegría, la segunda desea encontrar la felicidad. En la guerra por el bienestar, la reflexión y el presentimiento se disputan por ser la elección del hombre y el único determinante es la pasión. Es menester escoger aquel que no cause una sonrisa en el cerebro sino que origine éxtasis en el interior. Si puede describirse con palabras la sensación, es conveniente rechazar la preferencia de esa decisión. Basta con que sea espontánea.

 AM.

País de doble moral

Parece que a este nuestro pueblo, al igual del personaje de Poe, lo ha invadido la irremediable cobardía de no abrir los ojos, no tanto por esquivar la visión de horribles cosas cuanto por el fundado temor de no ver nada.

— Jorge Eliécer Gaitán.

La inconformidad no mata la desidia ni las condolencias la pena. El título del país más feliz del mundo no podría ganárselo ni atribuirse a una actitud diferente a la de nuestra nación duofacética. No se trata de convertirse en un mártir, ni mucho menos de ocultar la verdad con un chiste, con algo que nos haga borrar momentáneamente las cicatrices de dolor que cargamos a nuestras espaldas por el peso del desconsuelo. Esa es la disposición frente al crimen y la injusticia. Realmente somos un país muy triste.

Cuando se agrupan vociferan en coros la impugnación pero individualmente enmudecen subyugados. Resulta que ahora cualquier persona indignada ante la realidad irascible se tilda de ‘mamerto’. No sé que pensar de una comunidad que sabe más de divas internacionales que de la Constitución de su propio país, o que conoce más de los programas de telerrealidad que de la sustantividad de Colombia.

Todo acá son hechos hipócritas. Porque les duele la pobreza pero miran mal a los indigentes; porque fían lo del desayuno pero compran al por mayor las cervezas; porque toleran en público pero irrespetan musitando; porque prefieren un hijo ladrón que homosexual; porque se jactan del orgullo colombiano pero visten camisetas de España, pantalones de Italia y zapatos norteamericanos; porque ven que están robando a alguien pero lo pasan por alto; porque no quieren violencia pero amedrantan a sus hijos; porque saben pero no hacen.

Es así como no me sorprende que el Gobierno sea desaforado, que actúe engañando, que sea mojigato, ¿por qué debería ejercer de otra manera? Si es un claro reflejo de la personalidad de la mayoría de la sociedad colombiana. Por los siglos de los siglos será esta funesta historia, porque aunque el pueblo sea superior a sus dirigentes, el pueblo tiene doble moral.

AM.

Cumpleaños

How old would you be if you didn’t know how old you are?

— Satchel Paige.

El hecho de que celebrar los cumpleaños sea algo mainstream no sugiere de manera indubitable que no deba hacerse. Dentro de las pocas costumbres religiosas que me agradan, sin duda esta me encanta. La existencia no es tan solo un sustantivo de 5 vocales y 5 consonantes, es una oportunidad trascendental para ese espermatozoide que atraviesa la membrana celular del óvulo, que con prosperidad después de varias semanas es finalmente dado a luz. Sin importar el ambiente en el que se nazca, las condiciones, las consecuencias o las razones, toda nueva vida es bienvenida.

Cada manifestación de festejo por el cumpleaños de alguien, dejando a un lado los sentimientos consumistas, si conlleva a la felicidad es realmente un acto de merecida conmemoración. Los detalles que se otorgan, ya sean intangibles o materiales, si son entregados con una sonrisa sincera al destinatario, seguramente traerán como efecto el regocijo que genera sensaciones más que gratas en los que participen de aquel evento. Lo que realmente importa es la intención, como dice Séneca.

Todos los cumpleaños graban un recuerdo en nuestra memoria, sean nostálgicos, radiantes, tristes, en general son emociones heterogéneas recordadas como se hace con las anécdotas. El día de cumpleaños es esperado con ansias en la niñez, con placer en la juventud, con sensatez en la adultez y añoranza en la senectud. Es un día que a pesar de las circunstancias tiene su propio significado. Es un año más de vida.

Sin pensar en las interpretaciones poco convencionales sobre el cumpleaños, creo en la esencia de esta fecha. Estamos colocando un nuevo peldaño en la escalera de la vida. Se necesita un entusiasmo suficiente para ponerlos cada vez de manera más estable, disfrutando el mejor regalo que se nos ha hado: vivir.

AM.